Una empresa familiar... una familia empresaria
Qué distingue a una empresa familiar de una familia empresaria, cómo equilibrar familia, empresa y patrimonio y por qué la sucesión es el gran reto.
CEO y Socio Director de TODD Empresas de Familia · · 4 min de lectura
El sistema familia-empresa está constituido por un sistema integrado por tres diferentes esferas: la familia, la empresa y el patrimonio. Se trata de un sistema que frecuentemente pone a prueba la relación afectiva entre los miembros de la familia empresaria. Lograr entrelazar armónicamente lo afectivo-emocional, con lo laboral y económico, implica compromiso y trabajo, y nunca debe darse por sentado. Necesita un acuerdo básico, pero al mismo tiempo desafiante: no sobrepasar los límites.
En las familias empresarias es importante que entendamos que existen espacios para hablar de cada tema. Debemos, en la medida de lo posible, separar cada aspecto y tratar los temas de la empresa en la empresa, los de la familia en la casa y en otro espacio, hablar acerca del patrimonio.
Sólo siendo conscientes y estando alertas para evitar y minimizar confusiones o mezclar estos aspectos, podremos mantener la armonía de la familia y también el éxito de la empresa familiar.
Y no se trata solo de un interés meramente afectivo o emocional, se trata de un interés nacional, pues según el INEGI, el 90% de las PYMES en México son empresas familiares y generan más del 80% del PIB. Es decir, que las empresas familiares constituyen el motor de la economía de México.
Trascender de una generación a otra
Existe un punto de inflexión entre tener una empresa familiar y ser una familia empresaria, esto viene dado por la intención de trascendencia. Los fundadores usualmente se mueven por su deseo de que la empresa familiar y el patrimonio construido logre transmitirse a las nuevas generaciones, pero preparar la sucesión es el principal reto al que se enfrentan las familias empresarias. Para lograrlo, es necesario construir una estructura eficiente.
Tengamos en cuenta que las estadísticas pre-pandemia nos hablaban de que sólo 26 de cada 100 empresas lograban pasar a la segunda generación y, únicamente, 7 de cada 100 a la tercera. A este balance nada alentador hay que agregar que hoy por hoy existen complicaciones adicionales.
No se trata únicamente de preparar la sucesión patrimonial y el cambio de mando de nuestras empresas, sino que todo debemos hacerlo en un ambiente de constante transformación en diferentes niveles, que van desde lo geopolítico hasta la transformación digital, y que configura un entorno sumamente complejo.
El informe señala que: “En el mundo complejo e hiperconectado actual, el ritmo del cambio se ha acelerado, los cambios son cada vez más frecuentes y una crisis en cualquier lugar del mundo puede provocar un efecto mariposa con ramificaciones globales. Las empresas y las oficinas familiares se verán afectadas, y quienes no estén preparados para enfrentar nuevas amenazas y oportunidades quedarán en el camino. Las organizaciones lideradas por familias, además de las familias dueñas de esas organizaciones, requieren un conjunto de estrategias para garantizar su fortaleza y resiliencia continua.”
Pasamos de una situación volátil, incierta, compleja y ambigua (VUCA por sus siglas en inglés) que existía desde mediados de los años 80's, a una que es quebradiza, no lineal, que genera ansiedad y es incomprensible (el BANI, por sus siglas en inglés). Este es el contexto que nos presenta la nueva realidad.
En este entorno, las familias empresarias deben encontrar en su ADN los elementos necesarios para fortalecerse. Buscando la conjunción de los diferentes y valiosos aportes que pueden hacer los miembros de las diferentes generaciones que las integran: los fundadores aportando sus experiencias de haber levantado empresas mientras sortearon otra crisis; y las nuevas generaciones que entienden el mundo desde otras perspectivas. Sin duda, estas dos visiones son una fortaleza si sabemos escucharnos desde el respeto y la apertura.
El Gobierno Corporativo como un espacio para el diálogo
Poner en blanco y negro los acuerdos, establecer juntos la visión, plasmar la estrategia y dar vida a las estructuras de gobierno acordes al sistema familiar empresarial.
En 2018, el Consejo Coordinador Empresarial establecía en la última versión del Código de Mejores Prácticas, que el Gobierno Corporativo era una prioridad nacional. Hoy, 4 años después y luego de todo lo que hemos pasado, esa urgencia no solo sigue presente, sino que se ha intensificado.
Es hora de que te preguntes, ¿hacia dónde estás visualizando la creación, transformación o la diversificación de tu empresa familiar?
Habrán sin duda muchos retos para las Empresas Familiares y ya estamos en el momento adecuado para plantear estrategias.
Debemos entender que pasar la estafeta de la Empresa Familiar llevará en los siguientes años complejidades adicionales. Los cambios se siguen dando de manera vertiginosa, no podemos ser meros espectadores, debemos entender que debemos actuar con premura y anticipación para lograr mantener, transformar y fortalecer a nuestra empresa familiar. Y en esta premura, cuidar nuestra relación afectiva de familia es fundamental, porque sobre eso se estructura la empresa.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre una empresa familiar y una familia empresaria?
Existe un punto de inflexión entre tener una empresa familiar y ser una familia empresaria, y viene dado por la intención de trascendencia. Los fundadores se mueven por el deseo de que la empresa y el patrimonio construido se transmitan a las nuevas generaciones, lo que exige preparar la sucesión con una estructura eficiente.
¿Cómo separar los temas de familia, empresa y patrimonio?
En las familias empresarias existen espacios para hablar de cada tema. En la medida de lo posible, hay que tratar los temas de la empresa en la empresa, los de la familia en la casa y hablar del patrimonio en otro espacio, para evitar confusiones y mantener tanto la armonía familiar como el éxito de la empresa.
¿Cuántas empresas familiares llegan a la segunda y tercera generación?
Las estadísticas previas a la pandemia indicaban que solo 26 de cada 100 empresas lograban pasar a la segunda generación y únicamente 7 de cada 100 llegaban a la tercera. A ese balance se suman hoy complicaciones adicionales, desde lo geopolítico hasta la transformación digital.
¿Por qué las empresas familiares son importantes para México?
Según el INEGI, el 90% de las PYMES en México son empresas familiares y generan más del 80% del PIB. Por eso, cuidar la relación entre familia y empresa no es solo un interés afectivo, sino un interés nacional: las empresas familiares constituyen el motor de la economía del país.

Sobre el autor
Fernando Todd es CEO y Socio Director de TODD Empresas de Familia, firma especializada en gobierno corporativo, sucesión y protocolo familiar para familias empresarias. Escribe sobre gobernanza en la revista Players of Life (Monterrey, Guadalajara, La Laguna y Saltillo) y en su newsletter de LinkedIn, y colabora con Gobernia en la metodología de su Consejo de Administración con IA.
Publicado originalmente en: Gobierno Corporativo para Empresas Familiares 4.0 (ebook, 2023).
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